14 de marzo de 2010.
WASHINTONG.- No se trata únicamente de vender más de 40 millones de discos, o de conquistar nueve premios Grammy, o de reventar estadios en conciertos multitudinarios. Shakira, además, pertenece por derecho propio a ese club de grandes artistas que ponen su imagen a disposición de objetivos más nobles y elevados.
Puede que jamás se lance al ruedo político, pero, de un tiempo a esta parte, Shakira ha sido recibida en audiencia por los presidentes y primeros ministros más poderosos e influyentes, una élite a la que sólo unos pocos privilegiados tienen acceso, pertenezcan o no a ese círculo restringido.
Entrevista con Obama
De existir una clasificación de agendas apretadas, la del presidente estadounidense, Barack Obama, se alzaría con el primer puesto con una destacada ventaja respecto a sus inmediatos perseguidores.
¿Misión imposible, pues, reunirse con el primer presidente afroamericano de la historia estadounidense? No para Shakira, que el pasado 22 de febrero debatió con Obama, en calidad de representante de la Organización no Gubernamental (ONG) ALAS -América Latina en Acción Solidaria-, sobre programas de educación temprana entre los menores latinos de Estados Unidos.
Aprovechando su estancia en Washington, Shakira materializó la firma de un acuerdo entre ALAS y el Banco Mundial para la aportación de 300 millones de dólares para financiar programas de nutrición, salud y educación en América Latina y el Caribe.
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