29 de julio de 2010.
Desde que César Duarte regresó a la actividad pública, se instaló en la clase política la tradicional fiebre del gabinetitis.
Es el ejercicio ordinario que resta tras la elección. La política no descansa y uno de los oficios preferidos de los politólogos de café es armar gabinete a los próximos gobernantes.
Pero hasta donde sabemos César rie de estos comentarios, es un político que gusta de mandar señales encontradas con el único fin de observar la reacción de la gente.
Pero hay algunos nombramientos o mejor dicho personajes que se observan como infaltables en el gabinete del próximo gobernador. Desde luego que no son los únicos y tampoco los más seguros, pero son figuras que estuvieron muy cerca de la campaña de César.
En este caso apunte usted a Rafael Servando Portillo, Leonel de la Rosa, Miguel Angel González, Oscar Villalobos -de no llegar a la diputación- Memo Márquez, Graciela Ortiz, Maurilio Ochoa, Marcelo González, Arturo Proal, Carlos Carrera, Ricardo Mejía Borja, Cristián Rodallegas, Saúl Martínez Campos, Mario Trevizo, Moises Yáñez, por citar algunos de los más visibles.
Varios de ellos los verá usted en la transición, donde se supone que el gobernador electo empieza marcar directrices de hacia donde camina su idea de gabinete.
Tampoco olvidemos la máxima política de nuestros vecinos del norte, cuando dicen que unos son los que hacen la campaña y otros son los que gobiernan.
Esta es una realidad a la que nostros podemos añadir: unos hacen la campaña, otros la transición y otros son los que gobiernan.
En este sentido el único que sabe con exactitud -si es que ya los tiene definidos- quienes lo acompañarán en el gobierno, es el propio candidato. Así que lo demás es mera especulación.
EN ESTE EJERCICIO ESPECULATIVO, se menciona fuerte el nombre de Graciela Ortiz para la oficina de Sergio Granados. El comentario tiene lógica, primero por que Chela cumpliría a cabalidad con esa encomienda y segundo por que hace clic perfecto entre el gobernador electo y la dirigencia nacional del PRI.
Sin embargo también está presente y con legitimidad puede levantar la mano para esta posición Memo Márquez, quien desde un principio se amarró bien con César, al punto de llegar a la dirgencia del PRI, desde donde operó políticamente para la campaña.
Son un par de nombres de los que suelen soltarse previos a los nombramientos definitivos, que mientras estos llegan, seguiremos especulando, subiendo y bajando nombres a contentillo, para la diversión de quienes verdaderamente conocen el sentir César, que son pocos.
LALO ESPERON, FLAMANTE director de la SCT en la entidad, empezó a recibir las primeras facturas por la derrota de su cuatacho Carlos Borruel.
Resulta que los que pasaban la charola a favor de Carlos, hicieron el compromiso de que "en caso de perder" las facturas serían recibidas en el escritorio de Lalo.
Bueno, pues hasta donde sabemos ya reclamaron los primeros donadores participación en las obras de la SCT ¿cumplirá el buen Lalo? Está en chino, son muchos los que traen boleto.
CÉSAR DUARTE REGRESO DE SUS VACACIONES, pero antes de instalarse en Chihuahua, hizo tierra en la ciudad de México, donde se mueve a sus anchas, más ahora en calidad de gobernador electo.
Nos aseguran que tuvo dos entrevistas claves; la primera con Beatríz Paredes, donde habría estado Chela Ortíz y la segunda con Emilio Gamboa, uno de sus operadores estrellas en la grilla nacional.
EL TIEMPO SE APRIETA PARA Cruz Pérez Cuéllar y sus aliados del Dhiac. El sábado próximo irán a sesión del Consejo Político Estatal, encuentro donde las mentadas de madre y los apelativos a la falta de capacidad serán la tónica.
No es para menos, el PAN dejó ir la gran oportunidad de recuperar el Estado y peor aún, la incompetencia electoral de sus candidatos y dirigentes partidistas terminó por colocar a este partido en la peor crisis desde los tiempos de las elecciones competidas.
El punto es que las figuras de Acción Nacional, los santones de siempre encabezados por la triada Luján-Terrazas-Kalisch y los nuevos liderazgos, están como los girasoles en día nublado, no atinan para donde mirar, están con el rumbo perdido en espera de que salga el sol.
El sol ya no sale ni para los perredistas, igual o peor que el panismo en Chihuahua, menos para los azules. Lo que el PAN necesita es acabar con ese anquilosamiento de tantos años, con la burguesía política en la que se dejaron caer, de otra forma las derrotas les llegarán en seguidilla.
EN LUGAR DE HACER ESFUERZOS POR regresar al partido que siempre fueron, Pérez Cuéllar y sus aliados optaron por la tradicional estrategia distractora, cortinas de humo que les permita por lo menos ganar tiempo para salvar su pellejo.
Para Cruz y sus aliados, una de las principales prioridades de la sesión del próximo sábado es el y tema de las expulsiones. Convenidos están que deben sacar del partido a Juan Blanco y a Reyes Roel, quienes supuestamente habrían apoyado la campaña del PRI.
De plano este partido o mejor dicho sus actuales dirigentes no se componen. Perdieron una cantidad escandalosa de votos el pasado cuatro de julio y ahora encuentran en dos personajes marginales de la pasada elección la respuesta a todos sus males.
Más que intentos de expulsión, la de Juan y Roel parece el inicio de una purga stalinista, propia de las organizaciones de izquierda, pero no de un partido que se considera a sí mismo el campeón de la democracia en nuestro país.
Los santones y mecenas del PAN, verdaderos accionistas de este partido, tienen la obligación de exigir cuentas a su dirigencia y a los candidatos perdedores, evitar que el partido se desquebraje más y proponer un método de reestructuración que tenga como objetivo rescatar los valores históricos del panismo.
De no hacerlo, el PAN seguirá dando tumbos de elección en elección, perdiendo hasta la camisa con candidatos que no levantan pasiones ni en su barrio y dirigentes que piensan en su beneficio personal en lugar de atender los intereses del partido.
|